Robert Sánchez y el Método Natural.

Realmente no sé muy bien como llegué al blog de Robert Sánchez, Rober sin t al final, para los amigos, como dice él…
Lo que si sé, es que lo devoré en un fin de semana, creo que en ese momento estaba redactando mi entrada sobre la Paleo dieta y además gracias a mi mejoría, las ganas de movimiento habian surgido de nuevo, entonces, como un regalo caído del cielo, dí con esta maravillosa web  y con esta encantadora persona.
Escucha tu cuerpo está llena de excelente información realmente documentada y  muy bien escrita, sensata inspiración, motivación, ideas para poner  práctica…
Entrenador personal,terapeuta manual y desde hace poco escritor. Si esta entrevista os parece interesante no dejeís de leer su último libro: Método natural de ejercicio físico.
La descripción que Robert hace de si mismo en su página: “simplemente me considero un asesor y ayudante en la búsqueda, consecución y mantenimiento del bienestar físico y mental de mis clientes” queda absolutamente plasmada y conseguida en este libro.
He tenido el placer de poder entrevistar a Robert y aquí os lo presento…

 

¿Robert, me describirías un poco tu filosofía de vida y en que consiste el Método Natural?
Bueno… Resumiendo mucho te diría que entiendo la vida de la que soy consciente como un aprendizaje que no tiene ni principio ni final, sino que forma parte de un continuo. Desde que nazco llego aquí, recibo ciertas enseñanzas que otros me transmiten, las experimento, las vuelvo a transmitir y me marcho. Por tanto, lo único que intento en mi día a día es ser consciente de lo que hago, extraer algún aprendizaje de ello y compartirlo, y así es como de momento pienso pasar el tiempo hasta el día que me vaya, sea cuando sea.

Por otro lado, para mí el Método Natural es una forma de entender la actividad física que no se queda sólo en un nivel puramente físico sino que refleja lo que acabo de comentarte a un nivel espiritual. Es la forma de movimiento e interacción con el medio que más coherente encuentro con mi naturaleza. ¿En qué consiste? El Método Natural es un juego diario, una combinación al mismo tiempo metódica pero incierta de diez movimientos básicos: caminar, correr, saltar, gatear, equilibrarse, cargar, lanzar, defenderse y nadar.

 

¿Qué fue lo que te llevo a practicar y a formarte en el método natural, hay algún catalizador a nivel personal de todo esto?

Podría darte mil “razones razonables” como motivos de mi crítica hacia el fitness y el deporte convencionales, pero lo cierto es que lo que me llevó a estudiar y desarrollar el Método Natural fue cosa de pura intuición. Te da la sensación de que algo falla, aunque no sabes bien el qué, y después de años de trabajo en el mundo de la actividad física sigues notando un vacío, algo que no cuadra. El Método Natural ha llenado ese vacío, al igual que la nutrición evolutiva o la práctica espiritual. Llega un día en el que te das cuenta que todo está relacionado -principio de holismo- y que en cuanto un aspecto falla el resto se ve afectado.

Además, acabé dándome cuenta que tanto dividir, razonar y sobreanalizar las cosas es precisamente lo que nos hace perder de vista esa perspectiva global de la que te hablo, saturando nuestra mente. No puede ser que la vida sea tan complicada; la naturaleza, el universo, dios o llámalo como quieras no puede ser tan cruel.
Hoy creo haber comprendido que la vida es mucho más sencilla, que el hacer es importante pero que el no hacer y dejarse llevar, fluir, lo es todavía más. Al final uno simplemente hace lo que debe hacer y no hace lo que no debe hacer.

 

¿Qué es lo primero que una persona tiene que empezar a cambiar si quiere introducirse en el método natural?

Curiosamente, aunque se trate de una propuesta de actividad física, lo primero que necesita el iniciado es liberar su mente de prejuicios, creencias, miedos, vergüenzas,… Una parte del Método Natural es totalmente opuesta a lo que nos han venido diciendo hasta ahora sobre el fitness y el deporte y, por si esto no fuera poco, a la mayoría de adultos les cuesta un mundo volver a moverse y jugar como cuando eran niños, sin normas, planificaciones, orden,…

 

 ¿En qué consisten los ejercicios educativos elementales?

Los ejercicios educativos elementales son, ni más ni menos, los ejercicios utilitarios indispensables -caminar, correr, saltar, etc.- divididos en gestos más simples. Por ejemplo, el salto lo puedes dividir en preparación, impulso, vuelo y recepción. Puede que tu movimiento instintivo de saltar esté algo adormecido -¿cuánto hace que no saltas?- y para despertarlo con garantías de éxito y seguridad lo más práctico es dividirlo en movimientos más sencillos para después enlazarlos y saltar de forma completa. Date cuenta de una cosa: aquí la razón y la división se utilizan como herramienta para aproximarnos a la globalidad pero no son el fin en sí mismo de la actividad física, sino un medio.

Como suelo explicar en tono irónico, los ejercicios educativos elementales, la parte rehabilitadora del Método Natural, no serían necesarios si un día no nos hubieran “domesticado”.

 

¿Conoces la fibromialgia y la fatiga crónica? ¿Sabes que son diferentes? la primera afecta más a nivel dolor y la segunda a la incapacidad del cuerpo para crear energía. Si alguien con estas dolencias quisiera empezar a hacer ejercicio qué le aconsejarías?

Conozco ambas enfermedades y sé que son diferentes, aunque coincidan en algunos síntomas.

Dado la influencia del factor emocional en las dos enfermedades debido al desconocimiento y la incertidumbre de la propia enfermedad, del mismo modo que ocurre con la mayoría de las enfermedades crónicas, lo que recomendaría es que paralelamente a una iniciación muy lenta y progresiva en la actividad física se practicara algún tipo de actividad espiritual, como puede ser cualquier tipo de meditación, e incluso si fuera necesario se contara con la ayuda de un psicoterapeuta.

Hablando de enfermedades “crónicas”, otra recomendación sería empezar a borrar de la cabeza esa etiqueta. Clasificar como crónica una enfermedad acaba provocando que el paciente se convenza de que realmente lo es, cosa que hace imposible la curación. Podría sustituirse por algo así como enfermedad de “larga duración”, pero no crónica, eterna o incurable. Es un paso fundamental.

 

¿Me encanta tu entrada sobre un cuerpo 10, es el tuyo un cuerpo 10? http://escuchatucuerpo.xocs.es/2013/04/las-10-caracteristicas-que-debe-tener-un-cuerpo-10/

Jaja! Se aproxima bastante al ideal que describí. Desde que cambié mi estilo de vida y alimentación hace unos cuatro años descanso bien, tengo un peso adecuado, me siento ágil, mi estado de ánimo es estable, disfruto todos los días y no he cogido ni un solo resfriado. Obviamente, alguna excepción ha habido en épocas de más trabajo o cuando ha surgido algún problema puntual, pero por norma general sí, tengo un cuerpo 10 🙂

 

¿Que importancia tiene la alimentación en todo esto del movimiento?

La alimentación es importantísima, mucho más que la actividad física. Es la parte fundamental de interacción con el medio de la que te hablaba. Cuando pensamos en respirar lo vemos claro: cogemos aire rico en oxígeno, lo aprovechamos y expulsamos los residuos. Pues comer, aún siendo un proceso algo más complejo, es lo mismo. Si el aire/comida que respiramos/comemos está contaminada o contiene una serie de componentes que no podemos respirar/digerir bien, vamos a tener problemas. Y comer, de momento, es algo que necesitamos hacer todos los días -o casi- para vivir.

 

¿Sigues la dieta Paleo? Cómo la describes tú?

No me gusta mucho la etiqueta “paleo”, pero sí, la sigo. La comprendo como la forma de alimentación más coherente con nuestra naturaleza. Podemos comer distinto y podemos sobrevivir. Pero del mismo modo en que el Método Natural de Ejercicio Físico desarrolla todo nuestro potencial de movimiento, la Paleodieta lo hace a nivel nutricional.

 

 ¿Qué es lo primero que le aconsejarías a alguien que retirara de su alimentación y que le dirías que introdujera para aumentar su capacidad de movimiento?

Lo primero que suelo recomendar es evitar cualquier “no alimento” que nos venden como alimento. Es decir, todo aquello que se haya procesado y que nos vendan en una caja.

Puedes hacer un simple experimento. Coge lo que te vayas a comer y déjalo al aire libre, sin envoltorios ni nada, durante una semana. Si no se ha podrido o no se ha acercado ni un solo “bichito” en todo ese tiempo eso no es comida.

En cuanto a la introducción… la mayoría de personas comen demasiada poca grasa, así que les aconsejaría tomar más aceite de oliva -no refinada, y cruda-, aguacates, coco, mantequilla -si la toleran-, huevos, frutos secos -con moderación-, pescado y grasas saturadas de origen animal -animales que se hayan alimentado de pasto y hayan vivido en libertad.

 

¿Me gusta mucho tu idea sobre la jaula y lo bien que la describes. Para tí, cuales son los mitos que más erroneamente se utilizan dentro de la jaula especialmente en el ámbito del ejercicio físico y en el ámbito de la alimentación-nutrición?

Uff, mitos hay muchísimos. Por poner algún ejemplo te diría que en el ámbito de la actividad física el propio ejercicio físico está algo mitificado -no es determinante a la hora de perder peso-, mientras que el ejercicio cardiovascular convencional nos reporta más perjuicios que beneficios.

A nivel de alimentación… Comer cinco o más veces al día es lo más saludable, cenar hidratos de carbono engorda, comer grasa engorda, comer grasa taponará tus arterias, comer mucha proteína destrozará tus riñones, todos las comidas deben incluir la triada hidratos-proteinas-grasas, comer mucha fibra te ayudará a ir al baño, tomar leche te protege de padecer osteoporosis, etc.

 

¿Cómo es un día normal para tí, a que hora te levantas’, cuanto y que ejercicio haces ?que desayunas?…

¡Uy! Es muy complicado contestarte a esta pregunta ya que ningún día es igual para mí y no tengo horarios fijos.

Dependiendo de la estación del año, de mi estado/físico emocional o de mis compromisos, todos los días me levanto a una hora distinta, aunque intento no hacerlo antes de que salga el Sol ni mucho rato después. Cada día trato de sincronizar mi despertar con el amanecer.

Ejercicio puedo hacer ninguna, una, dos o hasta tres veces al día, dedicando desde unos pocos minutos hasta horas para cada vez. No hay planificación ni programación. Nunca sé lo que voy a hacer. Hago lo que me apetece. Juego.

Desayunar, entendida como la primera comida del día, que puede ser a las 9, a las 11, a las 14 o a la hora que sea, puedo desayunar un batido de leche de coco con alguna fruta, un plato de panceta con tres huevos y un aguacate, un puré de brócoli y remolacha con medio pollo, etc. La variabilidad en la dieta y en los horarios es semejante a la de mi actividad física.

El día lo dedico a mis responsabilidades caseras -comprar, cocinar, limpiar, etc.-, mis responsabilidades laborales -entrenamientos personales, cursos, asesoramientos, blog,…- y mis “otras” actividades -pasar tiempo con mi mujer, moverme, quedar con amigos, leer, meditar, etc.

Por la tarde/noche, dependiendo de la estación del año, trato de volver a sincronizar mi nivel de actividad con el ritmo circadiano.

 

¿Nunca te saltas tu dieta??

El estilo de vida “paleo” que practico y promuevo tiene en cuenta y comprende la sociedad y cultura en que vivimos. Si me invitan a comer lo que sea nunca pongo objeción alguna, a no ser que simplemente no me apetezca comerlo. Ahora, si depende sólo de mí nunca como nada que no se contemple en la paleodieta.

 

¿Practicas algún tipo de meditación o ejercicios de relajación, los consideras importantes?

Después de mucho estudiar y experimentar cambios “externos” en la alimentación, el ejercicio o el estilo de vida, te diré que nada de esto alcanza el potencial que tiene la práctica espiritual, sino que simplemente la complementan. Tener un espíritu en paz es la clave para la salud y el bienestar integral, y más con tanto “ruido” que nos rodea.

Durante todo el día practico el mindfulness, la conciencia plena, ya sea haciendo ejercicio, escribiendo, caminando, lavando los platos, comiendo o escuchando a alguien. A veces me siento a meditar, pero no suelo hacerlo a menudo.

 

Y para acabar, Robert, ¿me propones un plan?, una sesión de entrenamiento contigo para empezar, ¿como sería?

Entendiendo que te refieres a una sesión de entrenamiento una vez ya se han adquirido cierta técnica, comprensión, conocimientos y aptitudes físicas, lo que haríamos cualquier día sería quedar en algún sitio de mi ciudad, Barcelona, cada vez en un lugar distinto, y jugaríamos a imaginar situaciones que requieran de cierto esfuerzo físico, aprovechando todo el material que nos ofrece nuestro entorno urbano -bancos, barandillas, árboles, piedras, etc.-, para pasar un buen rato caminando, corriendo, saltando, gateando, equilibrándonos, trepando, lanzando, cargando, defendiéndonos y, si es verano, dándonos un bañito en la playa.

Si no quieres perderte nada de lo que Rober tiene para enseñarte, puedes seguirlo en su web  Escucha a tu cuerpo.

 

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